NUESTROS VALORES

ANTECEDENTES

Esta declaración de principios sirve para presentar un proyecto de relación con el territorio, los seres que lo habitan y las personas a las que alcanza. Con ella tratamos de enmarcar nuestra actividad humana en un contexto de intenciones que abarca mucho más que el mero trabajo de la tierra.

Llamamos “El Puchero de Villasur” a nuestra actividad productiva: la realización de las labores del campo que nos permiten el sustento como grupo humano y que nos posibilitan “cohabitar” el territorio. “Co-habitar”, es decir, habitar junto al resto de los seres (humanos y no humanos); por ello, como grupo humano integrado en el territorio, nos ofrecemos también a su protección y cuidado.

El Puchero es entonces la herramienta con la que pretendemoscohabitareste territorio, y los principios son las estrellas que orientan nuestro caminar.

NUESTROS PRINCIPIOS:

Amar la Tierra

Reverenciar la vida

Cuidar a las personas

Colaborar

AMAR LA TIERRA

La Tierra no es polvo inerte, es una Madre viva de fértil vientre y nutricio regazo; sustentadora de vida, tejedora de la diversidad de los seres. Amar la Tierra es sabernos parte de ella, hijos e hijas, que la habitan y cuidan.

Habitar y cuidar evocan una manera armoniosa de intervenir en el territorio y nos revelan que nuestra labor como hortelan@s es, cada día, una oportunidad de hacer efectivo nuestro amor beneficiando a esta Tierra que nos mantiene con vida.

REVERENCIAR LA VIDA

La Vida es un asombroso misterio y la reverencia es la expresión del reconocimiento de lo que de maravilloso hay en cada una de sus formas. La reverencia simboliza que toda forma de vida es en sí misma valiosa y merecedora de respeto, por el solo hecho de ocupar un lugar en la existencia, con independencia y más allá de cualquier fin, utilidad o concepción humanas.

Abandonamos la locura de querer ser La especie elegida para dominar sobre las demás y vivir a su costa, para mirarnos como una forma más de vida que desea co-existir y encontrar su lugar junto a las demás. Esta visión, que nos rescata de la dominación y nos reubica en la hermandad, nos impulsa a realizar nuestras labores del campo de la manera más respetuosa y placentera posible para el conjunto de seres con quienes compartimos la vida, evitando en lo posible, o reparando si causamos, cualquier tipo de daño.

CUIDAR A LAS PERSONAS

A través del Puchero convergen nuestras vidas, y de nuestro encuentro nacen nuevas situaciones y nuevas potencialidades, entre nosotras y con quienes se acercan a este universo común.

Las potencialidades que aparecen se refieren a los cuidados mutuos; al cultivo de relaciones saludables con la gente cercana, con la vecindad; a la recuperación de vínculos dañados que nos duelen y al fomento de lo que nos complace; a la relación amistosa con las personas que reciben el fruto de las huertas; y a la extensión de estos lazos afectivos a cada vez más personas, con las que crecemos, y que van con-formando un regazo social que da sentido a cohabitar esta tierra, al esfuerzo que suponen las labores del campo, a las dificultades y a su superación con el apoyo de las demás.

COLABORAR

Co-laborar, obrar juntos, apoyarnos mutuamente para conseguir un objetivo, compartiendo camino y destino. Es el germen que permite la aparición de la manada, la tribu, lo grupal. El Puchero es co-laboración con la Tierra, con animales y plantas, con las personas que participamos de muchas formas en él. Colaborar es posicionarse a favor de la confianza, de la solidaridad, de la abundancia; es una apuesta por lo nuestro frente a lo mío, por lo colectivo frente a lo individual; es el telar que permite tejer relaciones de apoyo mutuo; y es el compromiso de tender puentes y aunar fuerzas con quienes se sitúan del lado de la Vida y de la Tierra, con los proyectos y las gentes que también desean habitar y cuidar su territorio.

Como consecuencia de seguir estos principios dentro del marco social, económico, político y ecológico del momento actual, caminamos hacia unas formas concretas de obrar y actuar que podemos destacar con los siguientes puntos clave:

  • La Agroecología:

Este concepto nos ayuda a entender que las prácticas agrícolas se engloban en una realidad social cuya transformación es necesaria.

En un primer nivel, el ecosistema agrícola o agroecosistema es un complicado conjunto de relaciones entre todos sus componentes, en el cual interviene el ser humano como un elemento más con la intención de obtener un sustento.

La agricultura química industrial desarrollada durante el último siglo rompe el equilibrio en el agroecosistema. Por un lado, genera nocividades que la naturaleza no puede absorber: contaminación de aguas, pérdida de biodiversidad, empobrecimiento de los suelos, calentamiento climático, deforestación… Por otro lado, ha sido y es una de las principales causas del colapso de la sociedad rural en muchos lugares del planeta, interfiriendo en la coexistencia de la sociedad campesina con su entorno.

La pérdida del conocimiento tradicional y de la biodiversidad agrícola son otras de las consecuencias más desastrosas de la aplicación del modelo agrícola-industrial. Todo ello para no conseguir alimentar adecuadamente a la población, debido unas veces a la baja calidad o la toxicidad de los alimentos y otras a la escasez que resulta para muchos millones de habitantes. La Agroecología ayuda a comprender y recuperar el equilibrio a nivel de agroecosistema, recurriendo fundamentalmente a recuperar la diversidad y la complejidad de las relaciones que le confiere estabilidad.

En un segundo nivel, el agroecosistema forma parte de una red social compleja con la que se relaciona y donde opera la transformación a nivel local: Acercamiento de producción y consumo, cooperación y conocimiento mutuo, búsqueda de intercambios justos y beneficiosos para todas, sostenimiento de la sociedad rural, contribución a la defensa del territorio frente al desarrollismo. Es aquí donde se experimenta la transformación por la generación de cercanía y la puesta en marcha de relaciones de colaboración.

En un tercer nivel, la práctica de la Agroecología contribuye a la transformación a escala global, contribuyendo con la pervivencia de las sociedades indígenas y campesinas, aumentando el autoabastecimieto de las poblaciones, reduciendo el impacto ecológico del modelo productivo, reduciendo también la dependencia de insumos como semillas seleccionadas y tecnología.

  • La soberanía alimentaria:

Es el derecho de los pueblos a decidir cómo producir sus alimentos y a hacerlo con la calidad y cantidad suficientes, según sus pautas culturales. A esto se añade últimamente el deber de producir dichos alimentos y de ser soberano para que los demás también puedan serlo, incrementando los niveles de autosuficiencia en la alimentación, reduciendo a la vez la dependencia tecnológica y de insumos externos.

Este principio, compartido con muchos millones de personas de los cinco continentes, enriquece y proporciona solidez a propuestas como El Puchero. De esta manera, nos sentimos parte de un movimiento global que tiene enormes repercusiones y capacidad transformadora desde un ámbito concreto, la alimentación.

  • Apoyo mutuo:

Entendemos nuestra actividad en el marco de relaciones sociales de confianza y colaboración en distintos ámbitos: Por una parte, integrando producción y consumo para compartir responsabilidades y buscar un mayor compromiso mutuo; por otra, con la búsqueda de relaciones de confianza con otr@s productor@s, con quienes compartir intereses y fórmulas cooperativas.

No entendemos la actividad agraria desligada de la defensa del territorio y la justicia social, por lo que continuaremos con la participación activa en redes y movimientos en la lucha contra el desarrollismo y las agresiones que afectan a nuestros territorios, como la fractura hidráulica o la planificación de grandes infraestructuras.

Cobra especial importancia la puesta en marcha de fórmulas de solidaridad con otros grupos y colectivos rurales a nivel estatal, continental y global. Todo ello sin olvidar lo más importante, el compromiso con nuestro pueblo y los vecinos más cercanos. A este respecto, intentamos que nuestra actividad repercuta en la vecindad, por ejemplo, incorporando producciones de personas cercanas que, de esta manera, obtienen un recurso económico.

  • La transformación social:

Queremos sumar nuestro modesto esfuerzo a otros muchos que persiguen la transformación del actual sistema económico, basado en la depredación, la competencia y la autodestrucción.

A nuestro entender, este objetivo tiene mucho que ver con la reconstrucción de la sociedad campesina y la recuperación de los valores colectivos inherentes a ella. Esto pasa, en primer lugar por dignificar nuestra opción y fortalecer los lazos de solidaridad con otros colectivos campesinos que siguen siendo víctimas del acoso de las multinacionales y los grupos de poder, ávidos por controlar la mano de obra, la tierra fértil y los demás recursos naturales, que históricamente hemos gestionado nosotr@s, l@s campesin@s.

Por otro lado, tenemos que construir otro modelo de relación campo-ciudad, de comprensión y colaboración mutua, siendo conscientes de los graves desequilibrios y problemas que se dan en la urbe y que tienen mucho que ver con la concentración de poder y capital, procesos que también amenazan al mundo rural.

  • La regeneración de la Cultura Campesina:

Una de las dificultades más frecuentes a la hora de establecerse con un proyecto como el que nos ocupa, es la pérdida casi total de la cultura y los valores campesinos en la sociedad que nos rodea, lo cual genera cierta incomprensión hacia nuestras propuestas. La rentabilidad económica como referencia unidimensional, el debilitamiento de la relación del ser humano con la naturaleza, la concepción del pueblo como lugar para el ocio y el turismo casi con exclusividad, son algunos de los patrones culturales predominantes.

La reconstrucción y fortalecimiento de la cultura campesina en nuestra cercanía es uno de nuestros objetivos, imprescindible para sentirnos cómod@s y facilitar la instalación de iniciativas afines que también aman y cuidan la Tierra y a los seres que coexistimos en Ella.

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2 comentarios en “NUESTROS VALORES”

  1. Que maravilla
    que haya gente valiente para comenzar y fortalecer estas experiencias y además con las cosas tan claras a nivel tanto técnico como social, olé!!

  2. hemos perdido nuestra identidad los que amamos la vida rural y estamos alejados por la estructura social de nuestras raices nos sentimos incompletos nos falta ese contacto con la vida que es las estaciones , el aire , el espacio , el silencio . la belleza natural que teniamos en nuestra infancia y adolescencia . cuando viviamos en el pueblo . nos queda esa nostalgia , como el que le falta un algo en su ser , estamos viviendo a la fuerza en una ciudad porque no tenemos otra forma y no podemos huir de ella , nos ha tragado

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